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Hay una buena razón para creer que este es el final del relato directo de Adán, que fue preservado y transmitido a Moisés, quien actuó como editor. La historia del cielo y la tierra comprende las cosas con respecto a la creación, de las que nadie fue testigo. Esta historia terminó en Génesis 2:4 y de allí a este punto es el “relato” de Adán. La NVI traduce: “los llamó seres humanos”. Y es que se utiliza la misma palabra en hebreo para Adán y seres humanos.  No es sexista ni tiene relación con el género llamar a la raza humana por el título general de “seres humanos”, porque Dios lo hace.

Podemos organizar las genealogías de este capítulo de una manera secuencial y trazar una línea de tiempo. Sin embargo, no sería absolutamente fiable con este método, porque las genealogías bíblicas no siempre están completas. A veces se saltan generaciones. Si tomamos las genealogías sin omisiones, el tiempo de Adán viene a ser unos 4.000 a 5.000 años antes de Cristo. A pesar de las omisiones, es difícil imaginar que el tiempo de Adán era mucho más que tal vez 10.000 años antes de Jesús. Esto hace que el registro bíblico esté en desacuerdo con las increíbles afirmaciones de la ciencia moderna. Sin embargo, hay buenas razones para creer que Dios creó la tierra ya madura, con aparente edad incorporada, así como a Adán y a los árboles del Edén. También somos confrontados con el problema de la extremadamente larga vida. En este capítulo, nadie vivía menos de 365 años (y este es Enoc, que fue un caso especial) y Matusalén vivió un total de 969 años. ¿Cómo es esto posible? Algunos han pensado que se habla en sentido figurado o que contaban los meses como años; pero si así se contaran los años, entonces Enoc, el padre de Matusalén, lo engendro cuando tenía cinco años y medio de edad. Es más probable que las personas vivieron mucho más tiempo antes de la inundación. Esto se debe a que los efectos degenerativos de la caída aún no se habían acumulado en gran medida en la reserva genética humana, y porque el ambiente en el mundo antes del diluvio era muy diferente, con el vapor de agua que rodeaba la tierra.

En el mundo posterior a la inundación, la esperanza de vida llegó rápido hasta el lapso de vida que no es familiar hoy día. Durante este período, el mundo se pobló rápidamente. Un escritor ha estimado que si Adán, durante su vida, vio solo la mitad de los niños que pudo haber engendrado, y si solo la mitad se casaron, y si solo la mitad de los que se casaron tuvieron hijos, incluso con estas tasas conservadoras, Adán habría visto más de un millón de sus propios descendientes. Usando estos cálculos, podemos decir que, en el momento de la inundación, podría haber siete mil millones de personas en la tierra. Las genealogías pueden ser muy instructivas. Ellas nos hablan del carácter absolutamente histórico de las Escrituras y hasta el final son un poderoso testimonio de cada persona en esta tierra. Como Set, que ya tenía la imagen caída y semejanza de Adán, también la tenemos cada uno de nosotros. Todos somos hijos e hijas de Adán, nacidos caídos como Adán.

Podría ser redundante decirlo, pero toda persona ha nacido a imagen y semejanza de Adán, excepto Jesús. Adán tuvo muchos otros hijos e hijas que no están expresamente mencionados en las Escrituras. Las hijas se convirtieron en las esposas de los hijos de Adán. Enoc, el hijo de Jared, fue llevado a Dios de una manera milagrosa. Caminó con Dios habla de una verdadera y profunda relación con Dios. Tú no puedes, conscientemente, caminar con una persona que es desconocida para ti. Dios se lo llevó es una expresión muy notable. Quizás Él lo hizo de una manera visible. No debería extrañarnos. Quizás todos los patriarcas lo vieron partir, así como los apóstoles estuvieron presentes cuando nuestro Señor partió. Sea como sea, hubo un rapto especial, alguna forma distinta de tomar a uno elegido hacia el trono del Altísimo. Hebreos 11: 5 nos dice el fundamento del andar de Enoc con Dios: “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver la muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios, y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios”.

Parece que Enoc comenzó a caminar con Dios de una manera especial después del nacimiento de Matusalén. El nombre de Matusalén significa “cuando el que esté muerto, regrese”. En el nacimiento de Matusalén, Enoc tuvo un conocimiento especial de Dios del juicio que iba a venir y esta fue una de las cosas que lo hicieron más cercano en su caminar con Dios. Judas 14 también nos dice que Enoc era un profeta, incluso, desde su posición ventajosa, pudo ver la segunda venida de Jesús. La larga vida de Matusalén no fue un accidente. Fue por la gracia de Dios. Cuando Matusalén murió, vino el diluvio. Dios lo mantuvo vivo más tiempo que a nadie para dar a la gente el mayor tiempo posible para que se arrepintieran.

Si estas genealogías son consecutivas, Set murió cuando Noé tenía 14 años. Desde que Adán y Eva tuvieron hijos e hijas después de Caín, Abel y Set, es posible o, incluso, probable que Noé hablara con alguno de los hijos e hijas anónimos de Adán y Eva. El énfasis abrumador de Génesis 5 es que todos estos hombres murieron. Todos ellos estaban bajo el pecado y todos sujetos a la muerte. Algunos de ellos —muchos de ellos— fueron grandes hombres, pero ninguno de ellos era el libertador que Dios había prometido. Esta es la gloria más grande del mundo primitivo, que tenía hombres buenos, sabios y santos al mismo tiempo. No debemos pensar que estos son los nombres comunes de personas comunes, pero junto a Cristo y Juan el Bautista, ellos fueron los héroes más destacados que este mundo ha producido. Y en el último día vamos a contemplar y admirar su grandeza.

Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.

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