[fusion_builder_container type=”flex” hundred_percent=”no” equal_height_columns=”no” menu_anchor=”” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” background_image=”” background_position=”center center” background_repeat=”no-repeat” fade=”no” background_parallax=”none” parallax_speed=”0.3″ video_mp4=”” video_webm=”” video_ogv=”” video_url=”” video_aspect_ratio=”16:9″ video_loop=”yes” video_mute=”yes” overlay_color=”” video_preview_image=”” border_color=”” border_style=”solid” padding_top=”” padding_bottom=”” padding_left=”” padding_right=””][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_color=”” border_style=”solid” border_position=”all” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” center_content=”no” last=”true” min_height=”” hover_type=”none” link=”” border_sizes_top=”” border_sizes_bottom=”” border_sizes_left=”” border_sizes_right=”” first=”true”][fusion_audio src=”https://house.life.cr/wp-content/uploads/2022/04/Mi-tiempo-con-Dios-17-de-abril.mp3″ loop=”off” autoplay=”off” preload=”none” hide_on_mobile=”small-visibility,medium-visibility,large-visibility” class=”” id=”” background_color=”” hue=”” saturation=”” lightness=”” alpha=”” controls_color_scheme=”” progress_color=”” max_width=”” border_size=”” border_color=”” border_radius_top_left=”” border_radius_top_right=”” border_radius_bottom_right=”” border_radius_bottom_left=”” box_shadow=”no” box_shadow_vertical=”” box_shadow_horizontal=”” box_shadow_blur=”0″ box_shadow_spread=”0″ box_shadow_color=”” animation_type=”” animation_direction=”left” animation_speed=”0.3″ animation_offset=”” /][fusion_text]
Pedro y Juan examinaron la evidencia de la tumba vacía y Juan fue persuadido de que Jesús resucitó de los muertos, aunque aún no comprendía el significado de todo. María aun no tenía la confianza de que Jesús hubiera resucitado, así que lloraba. Ella quería ver lo que Pedro y Juan vieron. Sin embargo, en el periodo entre la examinación de los discípulos y la de María, algo había cambiado en la tumba. María no notó las envolturas de entierro y su curioso arreglo; ahora había dos ángeles en la tumba. María no pareció reaccionar con miedo o conmoción; probablemente no percibió inmediatamente que ellos eran ángeles, ella sólo tenía un pensamiento – la ausencia de su Señor.
Los ángeles estaban colocados como los querubines en el arca del pacto; a cada extremo del propiciatorio. María se preguntaba y se preocupaba por saber dónde estaba Jesús, pero él no estaba lejos. Tal vez María se retiró abruptamente. Pudo haber escuchado movimiento detrás de ella. O, como muchos comentaristas de Crisóstomo en adelante han sostenido, los ángeles pueden haber hecho algún movimiento ante la visión del Señor detrás de María. No lo sabemos. Jesús no se reveló inmediatamente a María. No fue para jugarle una broma; fue para romper con su incredulidad y olvido de la promesa de la resurrección. Es posible que María fuera una mujer grande, fuerte y físicamente capaz de cargar el cuerpo de un hombre muerto. Es más probable que simplemente estuviera tan llena de dolor y devoción que no estaba pensando sus planes cuidadosamente.
Jesús sólo tuvo que decir una palabra, y todo fue explicado. Ella escuchó el nombre y el tono de la voz de su amado Mesías, e instantáneamente lo llamó Raboni. Jesús le dice, ‘Mariam,’ el nombre hebreo, del cual la forma griega es María.” Jesús no se reveló a María diciéndole quién era, sino diciéndole quien era ella para Él. Sus ojos le fallaron, pero sus oídos no pudieron confundir esa voz que pronunció su nombre. “Muchos la habían llamado por ese nombre. Se había acostumbrado a escucharlo muchas veces al día de muchos labios; pero solo Uno lo había dicho con esa entonación.
Ha llegado algo de confusión acerca de lo que Jesús quiso decir aquí, principalmente debido a la traducción de la versión Reina-Valera: No me toques. Algunos piensan que Jesús le dijo a María que no lo tocara de ninguna forma, como si su contacto pudiera contaminarlo de alguna manera. Sin embargo, el sentido es que María inmediatamente se aferró a Jesús y no quería dejarlo ir. Jesús no estaba protestando de que María no debía tocarlo para no contaminarlo, sino que la amonestaba a no detenerlo porque los vería a ella y a los discípulos otra vez. Jesús hizo a una mujer la primera testigo de su resurrección. Los tribunales de ese entonces no reconocían el testimonio de una mujer, pero Jesús lo hizo. Esto también discute por la verdad histórica de este relato. Si alguien hubiera fabricado esta historia, no hubieran puesto como primeros testigos de la resurrección a mujeres, que comúnmente eran (injustamente) consideradas como testigos no confiables. Es conmovedor que Jesús se refiera a sus discípulos – los que lo habían abandonado, a excepción de Juan – como sus hermanos. También es conmovedor que María entendiera exactamente a quienes se refería.
Él dijo subo a mi Padre pero que también es suyo; por naturaleza mío, por gracia suyo. Dijo mi Dios, bajo quien también soy como hombre; su Dios entre quien estoy yo como mediador entre ustedes. Esto sucedió en el mismo día que la tumba se encontró vacía y que María se encontró con el Jesús resucitado. Se nos mencionan cinco apariciones de Jesús en el día de resurrección. A María Magdalena, a las otras mujeres, a los dos en el camino a Emaús, a Pedro y a los diez de los discípulos, estando ausente Tomás. Era bueno que los discípulos permanecieran juntos. Jesús les dijo que cuando Él partiera debían amarse unos a otros, lo cual asume que permanecerían juntos. También oró por su unidad después de su partida. Esta orden se cumplió y la oración fue respondida, por lo menos en los días inmediatos después de la crucifixión.
En el verso 19 el sentido no sólo es que las puertas estaban cerradas, sino aseguradas y bloqueadas contra cualquier entrada indeseada. La idea es que la habitación tenía cerrojo cuando de repente vino Jesús, y puesto en medio. No se nos dice cómo Jesús entró a la habitación, pero el sentido es que no fue de ninguna manera normal y que pareció simplemente aparecer. Esta extraña y milagrosa aparición de Jesús aparentemente fue para demostrar que los cuerpos resurrectos no están sujetos a las mismas limitaciones que nuestros cuerpos presentes. Como seremos resucitados de la misma manera que Jesús, esto nos da una pista de la naturaleza de nuestro futuro cuerpo en la resurrección. Después de haber desertado a Jesús en el día de su crucifixión, los discípulos probablemente esperaban palabras de reprensión o culpa. En vez de eso, Jesús trajo una palabra de paz, paz reconciliadora. Jesús no apareció en medio de ellos para enseñarles un nuevo pensamiento, un descubrimiento filosófico, una doctrina más profunda, un misterio profundo, ni siquiera nada nuevo sobre sí mismo. Fue un egoísta sagrado ese día, porque de lo que habló fue de él mismo; y lo que reveló fue a sí mismo.
Jesús les dio a sus discípulos una misión, continuar su obra en la tierra. Esta era la comisión de hacer lo que Jesús ya había orado en Juan 17:18:Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Lucas 24:33 describió esta reunión en la noche del domingo de Resurrección y es importante: hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos. Significa que no solo fueron los diez discípulos (faltaban Judas y Tomás) los que recibieron de Jesús el Espíritu Santo y esta comisión. Significa que Jesús envía a todo creyente al mundo en misión. Jesús les dio a sus discípulos el Espíritu Santo, trayendo nueva vida y la habilidad de llevar a cabo su misión. Parece que Juan señala una deliberada conexión entre su soplo sobre los discípulos y cuando en la creación Dios sopló vida en el hombre. Esta fue una obra de re-creación, incluso cómo Dios sopló vida dentro del primer hombre. Aquí es cuando los discípulos nacieron de nuevo. La palabra griega es la misma que se utiliza en la Septuaginta en esas dos significativas frases del Antiguo Testamento., Génesis 2:7, ‘El Señor Dios sopló en su nariz aliento (o el Espíritu) de vida’; y Ezequiel 37:9, ‘sopla sobre estos y vivirán’ (La visión de los huesos secos). Jesús les dio autoridad a sus discípulos para anunciar perdón y para advertir de culpa, según lo autorizó el Espíritu Santo. Podemos decir que la predicación de Pedro en el día de Pentecostés (Hechos 2:38) fue un ejercicio de este poder prometido para anunciar el perdón de pecados. Esto establece el deber de la iglesia de proclamar el perdón al creyente arrepentido, y el deber de la iglesia de advertir al no creyente de que están en peligro de perderse la misericordia de Dios. Nosotros no creamos el perdón ni lo negamos; lo anunciamos según la palabra de Dios y la sabiduría del Espíritu. La obra de Jesús por sus discípulos en el domingo de Resurrección les da un ejemplo continuo de su obra entre su pueblo. Jesús quiere continuar este cuádruple ministerio de garantía, misión, el Espíritu Santo y autoridad a su pueblo hoy.
Pastor Carlos Umaña
Comunidad Cristiana Lifehouse.
[/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]
