Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos: Al final de los persuasivos argumentos de Job en los capítulos 28 al 30 sus amigos no tenían nada más que decir. Aún pensaban que Job estaba totalmente equivocado, pero sintieron que estaba tan aferrado a sus propias opiniones y que no tenía sentido continuar con la discusión.

Aquí está la primera mención de Eliú en el Libro de Job. Por como aparece, domina toda la discusión y luego se va abruptamente, algunos comentaristas modernos piensan que él en realidad no era parte de la historia y fue insertado después en el relato por el autor o por otro editor. De todos los amigos de Job, Eliú es el único con una genealogía. Es llamado el Buzita, que podría ser por su progenitor Buz, el hijo de Nacor, que era hermano de Abraham, y que tuvo con Milca a Uz, su primogénito (de quien algunos piensan que viene Job), y Buz, su hermano, Génesis 22:21; o por su tierra, la ciudad de Buz, una ciudad de Idumea, Jeremías 25:23. La mención de su genealogía es importante, porque nos recuerda que Eliú no era personaje ficticio. Su linaje es este particularmente descrito, en parte por su honor y principalmente como evidencia de la verdad de esta historia, la cual de otra manera podría parecer ser solamente ficción poética. El nombre es hebreo, y su significado, Mi Dios es él, Es un hebreo tan claro como el de algunos nombres de significado análogo en nuestro propio lenguaje. Es verdad que Eliú no es mencionado en ninguna otra parte del libro; así que sus discursos podrían ser omitidos. Pero al inicio (Job 32) y al final (Job 37), son hábilmente entretejidos en la tela del libro y llegan a desempeñar un rol legítimo

Aparentemente, Eliú fue un escucha silencioso durante todo el diálogo hasta un punto. Estaba enojado contra Job porque sentía que éste se justificaba a sí mismo más que a Dios. Él sentía que Job estaba más preocupado por estar en lo correcto que en que Dios lo estuviera. Podemos entender fácilmente cómo es que Eliú sentía esto. Sin embargo, lo que él no podía entender era que tanto Job como Dios estaban bien. Los amigos se habían forzado a sí mismos y a Job dentro de un falso dilema: o Dios estaba bien o Job. No podían ver o entender cómo ambos podían estar en lo correcto.

Eliú hablará, pero Job no responderá. Job nunca tuvo oportunidad de responderle y Dios hizo caso omiso de Eliú excepto para interrumpirlo. Eliú también estaba enojado con Elifaz, Bildad, y Zofar porque habían fallado en resolver la controversia, mientras que al mismo tiempo estaban siendo demasiado duros con Job. Por respeto a los que eran más viejos que él, Eliú se contuvo lo más que sintió que pudo. Ahora, sentía que simplemente tenía que hablar. Eliú creía que el hecho de que Job y sus tres amigos eran más viejos, no significaba que eran los únicos con espíritu, ni los únicos que tenían sabiduría del Omnipotente. Hemos estado intentando conocer a Dios con el intelecto, leyendo la biblia intelectualmente, esforzándonos por comprender los sistemas humanos. Hay, sin embargo, un método más profundo y verdadero. “¡hay un espíritu en el hombre!” Abre tu espíritu al Espíritu Divino, así como abres una ventana al aire soleado. No son los sabios los de mucha edad, ni los ancianos entienden el derecho: Solo podemos imaginar la reacción de Job y sus tres amigos al escuchar estas palabras de Eliú. Probablemente estuvieron unidos por primera vez en mucho tiempo; tal vez no estuvieran de acuerdo unos con otros, pero ciertamente todos estaban en desacuerdo con que este joven advenedizo pudiera ser más sabio o tener más entendimiento que ellos. Sin embargo, podemos decir que en principio Eliú estaba en lo correcto. La edad no es una medida justa de la sabiduría. Hay sabios sin barba y niños con cabello gris.

Por tanto, yo dije: Escuchadme; declararé yo también mi sabiduría: De esta petición de atención y oído para Job, Elifaz, Bildad y Zofar, podemos asumir que había rostros amargados y desdeñosos en los rostros de los ancianos. Sin embargo, Eliú continuó, pidiendo su audiencia. Eliú estaba frustrado porque los amigos de Job no lo pusieron en su lugar de la manera en que él creía que debían haberlo hecho. Podemos imaginarnos a Eliú siguiendo el debate, pensando en lo que él diría en respuesta a Job, y sintiéndose frustrado porque las respuestas de los amigos de Job no eran tan brillantes como las respuestas en su cabeza.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.