Estas palabras con que el apóstol comienza nuestro texto de hoy proveen la más gloriosa transición del juicio de Romanos 3:20 a la justificación de Romanos 3:21. Ahora habla de la novedad de la obra de Dios en Cristo Jesús, en verdad es un Nuevo Pacto. Testificada por la ley y los profetas nos recuerda que todavía hay continuidad con la obra de Dios en tiempos pasados. Es cierto que la ley no puede salvarnos, pero Dios a revelado la justicia que puede salvarnos aparte de la ley. Esta es la esencia del plan de salvación de Dios en Cristo Jesús: es una salvación que se ofrece aparte de la ley, aparte de nuestra propia ganancia y merecimientos, aparte de nuestros propios méritos.

Esta justicia no es una novedad. Pablo no la “inventó”. Fue predicha hace mucho tiempo, al ser testificada por la ley y por los profetas. El Antiguo Testamento dijo que esta justicia vendría. ¿Cómo es comunicada esta justicia al hombre? Por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. La justicia de Dios no es nuestra por fe; es nuestra por medio de la fe. Nosotros no nos ganamos la justicia por nuestra fe. Recibimos la justicia por medio de la fe en Jesucristo. No es un mérito, el ganar la salvación. No es más que el medio a través del cual se da el regalo. Pero la fe no es confiar o esperar que Dios haga algo, sino confiar en Su testimonio en cuanto a la persona de Cristo como Su Hijo, y en la obra de Cristo por nosotros en la cruz No hay ninguna otra manera de obtener esta justicia.

En los versos 23 y 24 Pablo desarrolla su enseñanza sobre la salvación sobre los siguientes tres temas. 1. La justificación es una imagen del tribunal de justicia. 2. La redención es una imagen del mercado de esclavos. 3. La propiciación es una imagen del mundo de la religión, apaciguando a Dios a través del sacrificio.

1. La justificación resuelve el problema de la culpabilidad del hombre ante un Juez justo. 2. La redención resuelve el problema del hombre en cuanto a su esclavitud al pecado, al mundo y al diablo. 3. La propiciación resuelve el problema de ofender a nuestro Creador.

La declaración de que todos pecamos en forma universal, esta contestada con una oferta universal de ser justificados gratuitamente por su gracia y está disponible para todos los que crean. La ramera, el mentiroso, el asesino, están cortos de ella; pero nosotros también lo estamos. Quizás ellos están en el fondo de una mina, y nosotros en la cresta de una montaña; pero somos tan poco capaces de tocar las estrellas como ellos. Esto quiso decir cuando dijo: Todos están destituidos, pero todos pueden ser justificados gratuitamente por su gracia. Fallamos en darle a Dios la gloria que se merece, en nuestras palabras, pensamientos y acciones, al calificar y, por lo tanto, rechazar la gloria y recompensa que Dios da a los siervos fieles, en reflejar apropiadamente la gloria de Dios, al rehusarnos al ser conformados a Su imagen, en obtener la gloria final que Dios otorgará a Su pueblo al final de toda la historia.

Al estar en tal estado pecaminoso, la única manera en la que podemos ser justificados es al ser justificados gratuitamente. No la podemos comprar con nuestras buenas obras. Si no fuera hecha gratuita para nosotros, no pudiéramos obtenerla. Aún cuando no había nada en Jesús que mereciera el odio del hombre, así no hay nada en nosotros que merezca justificación, todas las razones están en Dios. De nuevo, el evangelio de Pablo se centra plenamente en Cristo Jesús. La salvación es posible debido a la redención que encontramos en Él. La palabra traducida redención tuvo su origen en la descripción de la liberación de prisioneros de guerra mediante el pago de un precio y se conocía como el “rescate”. Con el paso del tiempo, fue extendido para incluir la liberación de esclavos, de nuevo por el pago de un precio. Jesús nos compró; por lo tanto, le pertenecemos.

La antigua palabra griega para propiciación (hilasterion) también es usada en la Septuaginta para el propiciatorio, la cubierta del Arca del Pacto, sobre la cual la sangre del sacrificio era rociada como expiación por el pecado. Dentro del Arca del Pacto estaba la evidencia del gran pecado del hombre: las tablas de la ley; el maná recibido ingratamente; la vara de Aarón, mostrando el rechazo del hombre al liderazgo de Dios. Sobre el Arca del Pacto estaban los símbolos de la santa presencia de Dios en el trono en los bellos querubines de oro. En medio de los dos estaba el propiciatorio, y mientras la sangre del sacrificio era rociada en el propiciatorio en el Día de la Expiación (Levíticos 16), la ira de Dios era apartada debido a que un substituto había sido sacrificado por parte de los pecadores que venían por fe. En verdad podemos decir que Jesús es nuestro “propiciatorio”, estando entre los pecadores culpables y la santidad de Dios.

La obra de Jesús en la cruz liberó a Dios de la acusación de que Él pasó por alto todo el pecado cometido antes de la cruz. Esos pecados fueron pasados por alto por un tiempo, pero finalmente fueron pagados. Aquí aprendemos que Dios diseñó el dar la más evidente demostración tanto de su justicia como de su misericordia. De su justicia, al requerir un sacrificio, y al rehusarse absolutamente a dar salvación a un mundo perdido de cualquier otra manera; y de su misericordia, al proveer el único sacrificio que requería su justicia.

No debería estar la jactancia en ningún lado. Debido a que somos justificados gratuitamente por su gracia, no hay lugar para la auto gratificación o el crédito. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? No, es también Dios de los gentiles, porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. Ya que todas las obras de la ley están excluidas, solamente queda la fe. Lutero lo tradujo así, y desde su tiempo “Sola Fide” se ha convertido en un eslogan. Por supuesto, Pablo no invalida la ley. Como el apóstol va a demostrar en Romanos 4, la ley anticipó la venida del evangelio de justificación por fe, sin las obras de la ley. Por lo tanto, el evangelio establece la ley, cumpliendo sus propias predicciones.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.