Te amo, oh Jehová: Esta era una declaración hecha en una temporada de gran triunfo. Es cierto que David decidió amar al Señor; pero es mucho más veraz que simplemente se sintió obligado a amar al Señor, quien le libro de una manera tan maravillosa. Desde que fue tomado del pastoreo y ungido para ser el futuro rey de Israel, David vivió unos 20 años más o menos como un fugitivo, y como un hombre que había perdido todo. Perdió su seguridad, a su familia, su carrera, sus derechos, su conexión con el pueblo del pacto de Dios, las comodidades, y de tiempo en tiempo perdió su relación cercana con Dios. A pesar de todo, permaneció firme hacia su Señor y Dios. Al decir, “Te amo,” David utilizó una palabra inusual. Esta palabra para el amor es una poco común, es impulsiva y emocional. Expresa el amor compasivo del fuerte para con el débil. En ninguna otra parte de la Escritura se usa la forma de la palabra empleada aquí para “amor”. Tiene una profundidad y ternura especial.

Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador: David sabía que esto de antemano era verdadero, pero lo sabía por fe. Ahora David cantaba desde la perspectiva de que él conocía esto por experiencia de una manera más grande que nunca. Cuando dijo, “Jehová, roca mía” quizás lo quiso decir en más de un sentido. Una roca ayudaba a los antiguos judíos de varias maneras. Podía proveer una sombra esencial, siempre necesitada bajo el despiadado sol y el calor del desierto. Podía proveer protección y amparo bajo sus grietas y brechas. Podía proveer de un lugar firme para estar de pie y pelear, en contraste con arena movediza. Él conocía el triunfo de la fortaleza de Dios sobre una extensa prueba. Muchas personas caen bajo el extenso escrutinio de una temporada o prueba, y David casi cae. Ese hecho que David vio a su Dios y su fortaleza nos recuerda de la promesa que fue expresada después por medio de Pablo: Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. (Efesios 6:10) David amontona nombres honrosos sobre Dios, podemos contar nueve solamente en los primeros versículos, tenemos el sentimiento de una inundación de alabanza y emoción por parte de David. En estos nueve títulos, vemos lo que Dios ha hecho por David: Su fortaleza; aquel que le daba poder para sobrevivir en contra de sus enemigos y derrotarlos. Su roca; lo cual indica en lugar de resguardo, seguridad y una posición firme. Su castillo; un lugar de fortaleza y seguridad. Su libertador; aquel que le dio la salida de escape. Su Dios; su Dios fuerte, no solamente objeto de adoración, sino aquel que fortalece mi alma. Su fortaleza; pero esto utiliza una palabra hebrea diferente que en Salmo 18:1. Su escudo, quien defiende tanto su cabeza como corazón. Su fuerza, lo cual significa su fuerza y defensa. Su alto refugio, su torre fuerte o refugio en donde podía ver al enemigo desde una gran distancia y estar protegido de su adversario.

En los Salmos anteriores David clamaba a Dios de tiempos de intensa crisis; ahora clama a Dios con la misma fuerza para alabarlo por Su liberación. Es triste el decir que muchos están mucho más apasionados por pedir ayuda que lo están para dar gracias en adoración. La frase, “seré salvo de mis enemigos” no salía siempre de una manera sencilla de parte de David. No mucho antes de esta gran temporada de victoria, él se dijo a sí mismo: Al fin seré muerto algún día por la mano de Saúl; nada, por tanto, me será mejor que fugarme a la tierra de los filisteos (1 Samuel 27:1). Esto muestra que había tiempo en que David profundamente dudaba de la victoria final que él ahora disfrutaba; pero también muestra que al final su fe – y más importante, la fortaleza de Dios – era mayor que sus debilidades.

David describió dos amenazas. Primero la amenaza de la muerte, y segundo, torrentes de perversidad. La abrumadora presencia de la perversidad era una prueba significativa para David. Esto nos recuerda que a pesar del hecho de que David era un verdadero guerrero, también era un alma sensible que era atribulado por las obras y palabras de los impíos. Ligaduras del Seol me rodearon: Esta era otra manera de decir que David fue amenazado con la muerte. El Seol es otra palabra para la tumba o la muerte. El oyó mi voz desde su templo: Esto fue mucho antes del edificio del templo edificado en los días de Salomón. La ciudad de Jerusalén ni siquiera estaba bajo el control de Israel en el tiempo que David escribió esto (no fue sino hasta 2 Samuel 5:6-10). Pero David sabía que Dios tenía un templo, un templo celestial el cual era el modelo para el tabernáculo y para el posterior templo y que Dios escuchaba la oración desde el cielo.

En los siguientes versos David describe la dramática liberación que Dios trajo hacia él. Estuvo marcada por terremotos, la indignación de Dios (porque se indignó Él), humo y fuego, y la intervención personal de Dios (Cabalgó sobre un querubín, y voló). Humo subió de su nariz: Un método violento oriental para expresar una feroz furia. Ya que el aliento de los orificios de la nariz es calentado por una fuerte emoción, la ilustración pone al Libertador Todopoderoso como derramando humo en el calor de su furia y lo impetuoso de su celo. David aquí enfatizo la velocidad de la liberación de Dios. Tan repentino como el viento. Llegó a mi rescate a toda velocidad. Podemos preguntarnos si le pareció rápido a David en ese momento. Esta terminología de David enfatiza el juicio de Dios; pero ya que el juicio es dirigido en contra de los enemigos de David, significa la liberación de David. Dios ganó la victoria en contra del fuerte enemigo de David, en contra de aquellos que odiaban a David. La mano fuerte de Dios no solamente sacó a David de las aguas, sino que le puso en un lugar seguro. Podemos decir que David quiso decir esto de dos maneras. Primero, se agradó de David en el sentido de que Él lo escogió, lo ungió y preparó Su maravillosa misericordia sobre David. Segundo se agradó de David debido a que vivió una vida recta.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.