Hasta este punto, la mayoría del ministerio de Jesús había sido en la región de Galilea. Galilea estaba al norte de Judea, donde está Jerusalén. Estos escribas y fariseos eran una delegación oficial de Jerusalén, viniendo a investigar y evaluar las palabras y obras de este hombre llamado Jesús. Ellos están realmente desconcertados; y en muy poco tiempo estarán realmente indignados y sorprendidos.

Su preocupación era que los discípulos quebrantaban la tradición de los ancianos. Estos lavados ceremoniales eran comandados por tradición, no por la Escritura. El asunto en cuestión no tenía nada que ver con una buena higiene. Los oficiales religiosos estaban ofendidos porque los discípulos no observaban los rituales rígidos y extensos de lavarse antes de las comidas. Muchos judíos antiguos tomaron esta tradición de los ancianos muy en serio. El rabino judío José dijo: Peca tanto el que come con las manos sucias, como el que se acuesta con una prostituta.

Respondiendo Jesús les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Cuando los discípulos fueron acusados de pecado, Jesús les respondió con una acusación. Jesús fue fuerte con su respuesta porque estos líderes estaban demasiado interesados en estas trivialidades ceremoniales. Cuando declararon a la gente sucia por causa de su tradición, negaron a la gente el acceso a Dios. Esta fue una fuerte respuesta de Jesús. Al final, estos conflictos con líderes religiosos se convirtieron en la razón externa por la cual Jesús fue entregado a los romanos para su muerte.

El mandato de Dios claramente decía que todos deben honrar a su padre y madre, hasta afirmando una penalidad por desobediencia extrema a este mandato. Cuando somos adultos y ya no vivimos en la casa de nuestros padres o bajo su autoridad, ya no tenemos que obedecer a nuestro padre y madre. Sin embargo, aún estamos obligados a honrarlos; ese mandato permanece. Algunos judíos de los tiempos de Jesús tenían una manera de evitar el mandato de honrar a tu padre y a tu madre. Si declaraban que todos sus posesiones o ahorros eran una ofrenda a Dios especialmente dedicadas a Él, entonces podrían decir que sus recursos no estaban disponibles para ayudar a sus padres. Nuestro Salvador también nos deja saber aquí, que el quinto mandamiento obliga a hijos a ayudar a sus padres en su necesidad, y este es el sentido del término honrar en otros textos de la Escritura. Por medio de este truco se podía desobedecer completamente la orden de honrar a tu padre y a tu madre, y hacerlo mientras se es ultra religioso. Jesús los acusa y les dice: ustedes de labios me honran; mas su corazón está lejos de mí: Esto era verdadero de los líderes religiosos que Jesús confrontó, y citó un pasaje de Isaías 29:13. Sin embargo, también puede ser cierto de nosotros. Podemos aparentar acercarnos a Dios, mientras tenemos nuestro corazón lejos de Él. La cita de Isaías describió con precisión el verdadero problema con estos líderes religiosos. Ellos elevaban la tradición del hombre al mismo nivel que la Palabra revelada de Dios. Habiendo tratado con los líderes religiosos, Jesús ahora instruyó a la gente común acerca de la piedad auténtica. Jesús declaró un principio fundamental. Comer con “manos sucias” o cualquier otra cosa que ponemos en nosotros no es contaminante; más bien, lo que sale es lo que contamina y revela si tenemos corazones impuros o contaminados.

¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? Esta es una escena humorística. Los discípulos vinieron a Jesús, diciendo algo así: “Jesús, ¿sabes que ofendiste a esos hombres?” ¡Por supuesto que Jesús sabía que los había ofendido! Él tenía la intención de ofenderlos por la manera en que valoraban demasiado la tradición del hombre. Su respuesta fue: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada: Esto aplicaba directamente a los líderes religiosos y a todos los que eran como ellos. Sus mandatos de hombre no perdurarán, porque no están arraigados ni en Dios ni en la verdad. Jesús no organizó un comité enfocado en “anti-escribas y fariseos”. Él sabía que sus fuerzas fallarían bajo el peso de su propio legalismo. Sentimos que Jesús dijo esto con tristeza, y quizá con más tristeza por aquellos que son guiados por los ciegos que por los ciegos guías de ciegos. A pesar de que los fariseos y los maestros de la ley tenían pergaminos y los interpretaban en las sinagogas, esto no significa que realmente las entendían. Los fariseos no siguieron a Jesús; por lo tanto, no entendieron ni siguieron las Escrituras.

Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola. Jesús realmente no habló en una parábola (excepto por la breve ilustración del ciego guiando al ciego). Sin embargo, como los discípulos no le entendieron, pidieron una explicación (¿También vosotros sois aún sin entendimiento?). Jesús amplificó el punto hecho primero en Mateo 15:11. Somos contaminados de adentro hacia afuera en vez de afuera hacia adentro, y esto es particularmente cierto de las cosas ceremoniales como la comida. Jesús audazmente dijo que estas cosas malas vienen de nuestra naturaleza interna. No son accidentes o meros “errores”; revelan cuán corruptos somos en nuestra naturaleza caída. El corazón es la fuente del verdadero carácter del hombre y, por lo tanto, de su pureza o impureza. No es simplemente el asiento de la emoción, sino la verdadera persona tal como realmente es, no solo como parece externamente. Dicho simplemente, muchas de las personas que se preocupan de los hábitos externos (lo que comen, lo que beben y otras cosas así) deberían preocuparse más de las palabras que salen de sus bocas. Hacen más en contra de Dios y de su pueblo por las palabras que dicen que por lo que comen o beben. Pero el comer con manos sin lavar no contamina al hombre: Desafortunadamente, el énfasis de los líderes religiosos en los tiempos de Jesús –y a menudo en los nuestros– a menudo está solo en estas cosas externas, no en las cosas internas que contribuyen a la verdadera justicia.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.