El ángel simplemente se quedó a la derecha del altar del incienso. Zacarías probablemente tenía sus ojos fuertemente cerrados en oración apasionada, y cuando los abrió, vio a este ángel. El ángel que se le apareció a Zacarías no fue una figura romántica, o un bebé desnudo con alas. Este ángel era una gloriosa, temerosa, e increíble criatura. Como la mayoría de los ángeles en la Biblia, lo primero que este ángel tiene que decir a su contacto humano es: no temas. Zacarías debió pensar: ¿Será que esto le sucede a todos los que lo hacen? “¡Los otros no me contaron de esto!” Es dudoso que Zacarías oró por un hijo cuando él estaba en el altar de oro del incienso. En primer lugar, podría haber parecido una necesidad egoísta. En segundo lugar, ya que él y Elisabeth ambos eran ya de edad avanzada, probablemente habían renunciado a esta oración desde hace tiempo. La reacción de Zacarías a la promesa del ángel probablemente fue pensar, “Yo no sé de qué me está hablando. Yo no oro por un hijo. Somos viejos, ya sabes. Renuncié a esa oración hace mucho tiempo. Estoy orando por la salvación de Israel. Estoy orando para que Dios envíe al Mesías prometido”. Zacarías no sabía que Dios iba a contestar ambas oraciones a la vez, y utilizar a su milagroso bebé para ser parte de enviar al Mesías.

Al niño se le dio nombre antes de que fuera concebido. Este fue un mandato del Señor, nombrar al niño Juan. No beberá vino ni sidra: Esta probablemente es una referencia a la promesa nazarea que se encuentra en Números 6. Su hijo Juan sería consagrado especialmente a Dios todos los días de su vida, como Sansón lo debería haber sido. Juan seria lleno del Espíritu Santo de una manera única, siendo lleno del Espíritu Santo mientras estaba en el útero. La gran obra de Juan sería preparar el camino del Mesías, señalando corazones a Dios antes de la venida del Mesías. El patrón para su ministerio sería el gran profeta Elías: Aquí la cita es de Malaquías 4:5-6. Estas fueron esencialmente las últimas palabras en el Antiguo Testamento, y ahora la revelación de Dios está retomando donde había terminado. Elías era un hombre quien llamó a Israel a un arrepentimiento radical.

La actitud de Zacarías pudo ser: “Gracias por la promesa, ángel. Pero sabiendo el estado de mi esposa y el mío, esta es una demasiado grande. ¿Nos puedes dar una señal para comprobarlo?” No es que Zacarías no quiera creer esto; él si quiere. Simplemente, él siente que es demasiado bueno para ser verdad, y probablemente se ha protegido de la decepción al no establecer sus expectativas demasiado altas. Nos privamos de muchos milagros por la misma actitud. Gabriel le recuerda Zacarías quién es él y de donde ha venido. Hay un gran contraste entre yo soy viejo y yo soy Gabriel. ¿Qué tenía más peso? Gabriel también “predica el evangelio” a Zacarías (darte estas buenas nuevas). Era buena noticia para Zacarías, que no solo tendría un hijo, pero que el hijo tendría un papel importante en el plan de redención de Dios. Esta es la buena noticia que Gabriel trajo a Zacarías. Esto nos da una mejor idea de lo que realmente significa predicar el evangelio, es traer las buenas nuevas a personas que lo necesitan. Si no existe Zacarías, no hay Juan el Bautista. Si no hay un Juan el Bautista, no hay heraldo que anuncia la venida del Mesías. Si no hay un heraldo que anuncia la venida del Mesías, las profecías del Antiguo Testamento respecto al Mesías son incumplidas. Si alguna de las profecías del Antiguo Testamento acerca de la primera venida del Mesías es incumplida, entonces Jesús no cumplió con todas las cosas. Si Jesús no cumplió todas las cosas, entonces Él no completó el plan de redención de Dios para ti y para mí y tendríamos que perecer en nuestros pecados. ¡Fueron buenas noticias!

Zacarías pagó un precio por su incredulidad. Su incredulidad no hizo que Dios quitara su promesa; simplemente impidió que Zacarías la disfrutara. La costumbre era que el sacerdote venga del templo tan pronto como terminara de orar, para asegurar a la gente que no había sido herido de muerte por Dios. El retraso de Zacarías comenzó a poner nerviosa a la multitud. Después de que el sacerdote de incienso terminó, salió del lugar santo a través de las grandes puertas del templo y se reunió con los otros dos sacerdotes justo afuera de las puertas. Entonces el sacerdote del incienso levantó las manos y bendijo al pueblo con la bendición de Números 6:24-26. Los cientos de fieles reunidos sabían qué hacer; respondieron diciendo: “Bendito sea el Señor Dios, el Dios de Israel, desde la eternidad y hasta la eternidad”. Después de todo esto, los Levitas consiguieron a los cantantes de la adoración y los músicos comenzaron con una ráfaga de trompetas plateadas, y luego un sacerdote golpeaba los címbalos, y el coro de los levitas cantaba el salmo del día. El coro estaba compuesto por no menos de doce voces de jóvenes y viejos para una gama completa de sonido y grandes armonías. Cuando Zacarías salió, se suponía que debía pararse en los escalones del templo, con vistas a la multitud, y pronunciar la bendición sacerdotal en el pueblo, y los demás sacerdotes repetían después de él. ¡Pero Zacarías no podía hablar! Zacarías tuvo relaciones normales con su esposa, y se asoció con Dios para cumplir la promesa. Él no contaba con que este niño viniera de una concepción milagrosa. Elizabeth no se recluyó para esconder su embarazo; ella se había ido por los primeros cinco meses, el tiempo en que sería menos notada como embarazada. Se fue a pasar tiempo con el Señor y para meditar sobre el destino del niño dentro de ella.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.