Sansón hizo un banquete: Literalmente este era una fiesta de bebidas. Si Sansón no quebrantó el voto Nazareo al participar del vino, él ciertamente se puso en una situación donde sería fácil hacerlo. No fue – y no es – difícil el juntar tanta gente para ser parte de una borrachera. Vestidos de fiesta, literalmente describe un fino traje que alguien usaría para una ocasión importante; por lo tanto, 30 trajes fueron apostados. Como la mayoría de las apuestas, esta “apuesta amigable” se volvería en algo no tan amistoso. Este fue un enigma inteligente, y Sansón mostró que, aunque era débil moralmente, no era débil intelectualmente.

La esposa Filistea de Sansón sabía como manipular la situación y como hacerse una carga para su marido, hasta que obtuviera lo que ella quería de él. Algunas esposas se hacen a si mismas una carga hacia sus maridos hasta que obtienen lo que quieren. Esta táctica es utilizada porque a menudo funciona en corto plazo; pero puede envenenar la relación y termina costando más de lo que se gana. Una mujer fácilmente manipuló al hombre más fuerte del mundo. Esta debilidad de Sansón luego será la causa de su caída. La voluntad de la esposa Filistea de Sansón para ponerse del lado de su pueblo en contra de Sansón muestra una debilidad fundamental en su matrimonio. Ella no cumplía la idea esencial del matrimonio de dejar la casa de padre y madre para unirse en una relación de una sola carne con su cónyuge. Y así, esto también muestra el porque estaba mal que Sansón se casara con una Filistea. No podemos esperar que alguien que no ama al Dios de Israel edifique el matrimonio en los principios de Dios.

Si no araseis con mi novilla, Nunca hubierais descubierto mi enigma: El uso de este proverbio por parte de Sansón mostró la ira y amargura que él sintió al ser manipulado. La esposa de Sansón “ganó” lo que ella quería a través de la manipulación, pero ella perdió el corazón de su esposo. Cuando un hombre cede ante las manipulaciones de su esposa para mantener la paz, casi siempre se crea ira y resentimiento en el hombre – y culpa en la mujer por lo que ella hizo. La forma de manipular es una tentación (porque funciona), pero siempre trae una destrucción real.

El Espíritu de Jehová no vino sobre Sansón para vengar los sentimientos lastimados del marido. La estrategia de Dios era más amplia: él buscaba ocasión contra los filisteos (Jueces 14:4). Por lo tanto, Él utilizó esta ocasión para derramar Su Espíritu en Sansón para pelear en contra de los Filisteos. Sansón pagó la deuda, pero lo hizo a expensas de los Filisteos. Él mató treinta de estos enemigos de Israel, y dio sus vestidos para satisfacer la deuda, él ganó la batalla, pero perdió la guerra. Su esposa le dejó y fue con su compañero. Es interesante lo que Sansón y su esposa pudieron decir si hubieran ido a consejería de matrimonio.

Lo que Sansón le hubiera dicho al consejero de matrimonio: Amo a mi esposa, pero parece que no nos movemos en la misma dirección. Todo lo que escucho son fastidios; Y finalmente hago lo que ella me dice, pero para entonces tengo hambre y la situación es peor que antes. Necesito sentir que ella me apoya, y que ella esta de mi lado. Piensa que ella quiere dejar el matrimonio, si es que no lo ha hecho ya.

Lo que la esposa de Sansón le hubiera dicho al consejero de matrimonio: Mi marido es un buen hombre, pero él no satisface mis necesidades. Fue amor a primera vista para nosotros, pero ahora las cosas se han ido cuesta abajo. Hay cosas que necesito que él haga, pero me encuentro con que no puede o no quiere hacerlo. Él no responde a mis necesidades y luego entramos en una gran pelea, y nadie es feliz. Me pregunta si aún me sigue amando.

Sansón tiene la culpa por no haber guardado su corazón de haberse enamorado con una mujer con la cual él no tenía ningún interés en enamorarse. Él tenía la culpa por no fundamentar el matrimonio en los principios de Dios. Él también tenía la culpa al no responder a las manipulaciones de su esposa con amor, libre de ira. Al mismo tiempo, la esposa de Sansón tenía la culpa por tomar el lado de los demás en contra de su esposo. Ella tenía la culpa por no decirle a su esposo cual era el verdadero problema. Y ella tenía la culpa por manipular a su esposo al ser una molestia hasta que ella se salió con la suya. Y más que nada, ella tuvo la culpa por terminar el matrimonio. Sansón no la dejó; ella lo dejó a él.

Sin importar cual fuera el problema en una relación, lo que Dios ordena es que en la mayor medida de lo posible es que no terminemos el matrimonio. Podríamos decir correctamente junto con Charles Spurgeon: “Sansón en si mismo es un enigma. Él no solamente era un hacedor de enigmas, pero él era en si mismo un enigma muy difícil de explicar.”

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.