Las palabras de este clamor parecían bien, pero la respuesta de Dios parece indicar que Él vio algo que faltaba en el arrepentimiento de Israel. Uno puede clamar al el Señor, pero aún en realidad desear que las cosas fueran diferentes. El clamar a Dios con la voz no es necesariamente lo mismo que el clamarle desde el corazón. Dios quería de parte de Israel lo mismo que Él quiere de nosotros – un corazón que pondrá sus manos en el arado y que no volteará (Lucas 9:62). Él quiere que lleguemos al lugar donde sabemos que no hay nada de valor para ir tras ello, excepto Dios. Dios fue duro con Israel porque ellos debían estar genuinamente hartos de su pecado antes de que regresaran genuinamente hacia Él. Dios permitió que Israel experimentara la maldad de su propio pecado.

Por primera vez esta registrado de que Dios se rehusó a salvarles, al recordarles el número de repeticiones que Él los había librado, y aún así ellos le habían dado la espalda para ir tras sus malos caminos. En el mensaje de Su ira había claramente un evidente propósito de amor. Este rechazo aparente, y la aparente indiferencia a las peticiones de Su pueblo, fue diseñado para probar la sinceridad de su respuesta.

Una técnica utilizada para ayudar a las personas que dejen de fumar es el ponerlos en un pequeño cuarto sin ventilación, y hacerles fumar por horas hasta el final, hasta que sea difícil de soportarlo. De la misma manera, algunas veces Dios permitirá que las consecuencias naturales de nuestro pecado se estrellen sobre nosotros de una manera concentrada, para que nos enfademos de nuestro pecado. No han sido forzados a adorar estos dioses por tus opresores y tiranos; pero han elegido libremente a estos dioses antes que a mí.

Esto indica que Israel llegó al lugar de rendición total delante de Dios. La oración que llega más naturalmente hacia nosotros es, “Has conmigo lo que mejor te parezca.” El cambio en el corazón significa que la temporada de aflicción eventualmente sí afectó a Israel de una buena manera. Israel finalmente descubrió que lo peor de servir a Dios es mejor que lo mejor de servir a los ídolos. Dios miró al desobediente Israel con compasión, no con odio. Era “difícil” para Dios el permitir que Israel permaneciera en su miseria, aunque era lo mejor para ellos. Como el perfecto padre amoroso, Dios odiaba ver sufrir a Israel, aun cuando era bueno para ellos. Él deseaba rescatarles, pero no lo haría sino hasta que fuera bueno su pueblo. La palabra hebrea literalmente significa ‘impaciente.’ Describe la inquietud de Dios en la presencia de la aflicción. Es la inquietud de Su amor, y esa es la causa de Su ira, y el principio gobernante en todas sus actividades. Dios se entristece por las miserias de las cuales sus criaturas son reducidas, por sus propios pecados. Asómbrense cielos con esto; y griten de alegría habitantes de toda la tierra. Pues por medio del amor; de donde esta compasión fluye, Dios ha visitado y redimido un mundo perdido.

Su alma fue entristecida; no apropiadamente, o como afecto interno, pues Dios es infinitamente feliz, y no es capaz de estar afligido; pero, figuradamente, y como una expresión externa. Él actuó hacia ellos como alguien que sentía sus sufrimientos. Y ahora Él se entristece sobre ti. Si tan solo olvidaras tus pecados y te volvieras hacia Él, Él ciertamente levantaría a Jefté para ayudarte. En respuesta a la amenaza de los Amonitas, Israel se reunió para defenderse. Israel se reunió, pero no tenía un líder. El patrón de Dios para hacer grandes obras entre Su pueblo era el levantar a un hombre. Él podía hacer toda la obra por Si mismo; Él pudo mandar ángeles para hacer la obra; Él pudo utilizar a una muchedumbre o comitiva sin líder. Pero los medios normales de operación de Dios era el levantar a un hombre, y por medio de ese hombre hacer una gran obra. Dios utiliza líderes.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.