Faraón trata de comprometerse con Moisés. Con esto, Faraón sugirió un compromiso, al permitir a Israel tener un día apartado para su Dios, pero demandando de que ellos se queden dentro de la tierra de Egipto para adorar. Faraón quería negociar con Moisés (y con Jehová), para encontrar un acuerdo en común.

La maldad siempre presentará alguna clase de compromiso. El escucharla significa el permanecer esclavo. La única manera hacia la libertad es el dejar la tierra malvada; el ir acompañado de las mujeres y los niños; y el llevarse todas las pertenencias también. Aquí es donde esa actitud asume, que los hombres dejen la servidumbre, y encuentren la libertad la cual es el propósito de Dios para ellos. Moisés le recuerda a Faraón del impacto social que esto causaría, y se mantuvo a la petición original. El carácter de Moisés ha crecido delante de Faraón. Moisés se rehusó en los términos de que sacrificar en Egipto sería como matar un cerdo en una mezquita musulmana, o matar a una vaca en un templo hindú. En el sentido de que los egipcios considerarían al sacrificio o al animal sagrado como blasfemia.

El arrepentimiento falso de Faraón. Dijo Faraón: Yo los dejaré ir para que ofrezcan sacrificios a Jehová su Dios en el desierto: Esta era una promesa muy clara, y una de la cual Faraón no mantuvo. No podemos decir si Faraón deliberadamente mintió a Moisés o simplemente cambió de parecer una vez que la plaga de moscas se había ido. Muchas personas se vuelven a Dios en un tiempo de calamidad, y cuando las cosas se ponen mejor, ellos casi inmediatamente cambian su corazón de nuevo endureciéndolo hacia Dios. Faraón no fue un ejemplo inusual de la humanidad; él fue como muchos o la mayoría de nosotros, modernos o antiguos.

La promesa de dejarlos ir lleva el tono de que Faraón creía que él controlaba a Israel o que le pertenecía. Ellos no eran el pueblo de Faraón; Faraón nunca los eligió, él nunca los llevó a donde estaban. El no luchó con ellos y los venció. No eran reos de guerra, ni tampoco vivían en una tierra la cual estuviera en conflicto de intereses. Una vez más pide oración. Esto mostraba que Faraón sabía perfectamente de donde venían las plagas, y de cómo se podían detener (pidiendo humildemente a Jehová Dios). A pesar de la amabilidad de Dios hacia él y Egipto, Faraón continuó en endurecer su corazón. Esta es una demostración de que tan hondo y severo era el endurecimiento gradual de su corazón. Al continuar en pecado y al rechazar las oportunidades de Dios para nosotros para arrepentirnos y volvernos, el endurecimiento, continua. Esto se ve comúnmente. Un hombre no comienza apostando su paga semanal; comienza al empezar una apuesta amistosa y continuarla, y su corazón empieza a endurecerse. Un hombre no empieza con una perversión vergonzosa; comienza con unas pocas revistas, un par de vídeos, y su corazón empieza a endurecerse. Una mujer no empieza adicta al alcohol; comienza a beber dentro de los círculos sociales, y su corazón empieza a endurecerse. El borracho, el mismo asesino, es un hombre que en su inicio hizo mal tan lejos como pudo, y después se atreve a hacer el mal que a él en un principio le estremecía.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.