Resulta interesante observar que hay tres oraciones que pronuncian los judíos en la fiesta de Purim. En la primera oración le agradecen al Señor por haberlos considerado dignos de que Él interviniera para liberarles. En la segunda oración, le agradecen por haber protegido a sus antepasados. Y en la tercera oración, le agradecen por haber vivido para disfrutar de otra fiesta más.

Bien se ha dicho que el Libro de Ester es un registro de prodigios sin un milagro, y, por lo tanto, aunque igualmente revela la gloria del Señor, la expone de otra manera de lo que se muestra en el derrocamiento de Faraón por medio de poder milagroso. Pensemos en todo lo que Dios dispuso en la historia de Ester: ·Dios dispuso que la noble reina Vasti perdiera su posición. ·Dios dispuso una competencia para reemplazar a la reina Vasti. ·Dios dispuso que Ester participara en la competencia. ·Dios dispuso que Ester tuviera favor especial entre las otras mujeres. ·Dios dispuso que Mardoqueo tuviera acceso a Ester y a los asuntos del reino. ·Dios dispuso la suerte que se echó para dar una advertencia 11 meses antes del maligno evento. ·Dios dispuso que el decreto ordenara que los judíos fueran asesinados por manos privadas, en lugar de por el ejército de Persia, que habría sido mucho más difícil de detener. ·Dios dispuso que Amán contuviera su ira y no matara a Mardoqueo inmediatamente. ·Dios dispuso que Ester retrasara su petición; primero pidiendo un banquete con el rey y luego otro banquete. ·Dios dispuso que la ira de Amán llegara a su punto máximo en un día en particular. ·Dios dispuso que Asuero tuviera una noche de insomnio. ·Dios dispuso que Asuero recogiera determinado libro en su noche de insomnio. ·Dios dispuso que Asuero leyera el pasaje sobre Mardoqueo en ese libro en particular.

La mano de Dios en la historia nunca descarta nuestras acciones. Las acciones de Ester y Mardoqueo fueron críticas para la preservación del pueblo de Dios. La voluntad de Dios se cumple y, sin embargo, los hombres son agentes perfectamente libres; Amán hizo lo que quiso, Asuero hizo lo que quiso, también Mardoqueo y Ester. No vemos ninguna interferencia, ninguna coerción; todos hacen su voluntad y tienen toda la responsabilidad, pero Dios lleva a cabo su plan eterno para las edades pese a todo. Ahí está; el hombre es un agente libre en lo que hace, responsable de sus acciones, y verdaderamente culpable cuando hace algo malo, y será justamente castigado también, y si pierde, la culpa recaerá en él solo: pero, sin embargo, hay Uno que gobierna sobre todos, que, sin ser cómplice de sus pecados, hace que incluso las acciones de los hombres impíos sirvan a sus propósitos santos y justos. Cree en estas dos verdades y las verás en un acuerdo práctico en la vida diaria, aunque no podrás idear una teoría para armonizarlas en el papel.

Dios, en su plan sabio y providencial, permite que su pueblo sea probado; a veces severamente. No debemos suponer que los siervos de Dios serán protegidos de toda prueba, porque las pruebas son parte del diseño de Dios. ·Fue una gran prueba para Mardoqueo; se negó a inclinarse ante Amán y otros sufrirían por su negativa a rendir homenaje a Amán. Fue una gran prueba para Ester; ella escuchó la noticia de la próxima masacre de su pueblo y tuvo que acercarse valientemente al rey para hacer una apelación.

“Por último, que cada hijo de Dios se regocije de que tenemos un guardián tan cerca del trono. Cada judío en Susa debe haber sentido esperanza cuando recordaron que la reina era judía. Alegrémonos hoy de que Jesús es exaltado”.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.