La introducción de Pablo aquí es como en sus otras cartas, con un reconocimiento por adelantado de que él es un apóstol por la voluntad de Dios, no por ambición o capricho de hombre. Como Pablo acababa de ser encarcelado otra vez en Roma, y podía ser ejecutado, esta declaración era tanto más preciada para él. Después de que Pablo fue liberado de la prisión Romana mencionada al final del libro de Hechos, disfrutó de unos años más de libertad hasta que fue arrestado y encarcelado en Roma otra vez.

Usted puede ir a Roma en la actualidad y ver el lugar donde dicen que Pablo fue encarcelado. En verdad que solo es un calabozo frío, una cueva en el suelo con paredes desnudas y con un pequeño agujero en el techo por donde le pasaban la comida. No ventanas, solo una fría celda que debió haber sido especialmente incómoda en el invierno. Pablo escribe esta carta desde su segundo encarcelamiento en Roma, y pronto sería condenado y ejecutado por órdenes de Nerón. Él presiente esto antes de tiempo; por lo tanto, 2 de Timoteo no es solamente la última carta que tenemos de Pablo, sino que hay un tono de urgencia y pasión que se puede esperar de un hombre que sabe que se encamina hacia la muerte.

Cuando comienza a escribirles a los pastores – Timoteo y Tito – siente la necesidad de decirles ¡gracia, misericordia y paz! ¿Alguna vez notó usted este detalle sobre los ministros cristianos? ¿Qué necesitan aún más misericordia que otras personas? A pesar de que todos necesitan misericordia, los ministros la necesitan más que cualquier otro; y sí que la necesitamos, porque si no somos fieles, seremos incluso mucho más pecadores que nuestros oyentes, y se necesita mucha gracia para mantenernos siempre fieles, y se requiere mucha misericordia para cubrir nuestras deficiencias. Timoteo estaba en la “lista de oraciones” de Pablo. Pablo tomó como práctica regular el orar con una lista y por lo menos mencionar en una oración a los que eran valiosos para él.

Tal vez las lágrimas que Pablo recordaba eran las que derramó Timoteo en su última despedida de Pablo. ¿Qué hacía realmente feliz a Pablo? Recordar la fe de hombres fieles como Timoteo, que amaban y servían al Señor. La fe no fingida de Timoteo se debía, no en poca medida, a su devota educación y a la influencia de su abuela y de su madre. Timoteo y su familia venían de la antigua ciudad de Listra, la cual Pablo visitó en su primer viaje misionero. Cuando Pablo y Bernabé estuvieron ahí, Dios usó a Pablo para sanar milagrosamente a un hombre lisiado- y la gente de la ciudad comenzó a adorar a Pablo y a Bernabé como dioses del Olimpo ¡e incluso iban a sacrificar un toro para ellos! Pablo apenas pudo evitar que lo hicieran, y pronto enemigos del evangelio pusieron a la multitud en contra de Pablo, así que sacaron a Pablo de la ciudad y lo apedrearon. Pero Dios milagrosamente preservó la vida de Pablo, y este siguió adelante. En el segundo viaje misionero de Pablo, este fue otra vez a Listra – y ahí conoció a un hombre joven que había venido a Jesús, y que estaba comprometido a servir al Señor. Este joven era Timoteo, y se le describe como hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego. Aparece en Hechos 16:1. Así que, la madre y la abuela de Timoteo eran creyentes, pero su padre no (cuando menos no al principio). En el mundo Romano, los padres tenían autoridad absoluta sobre la familia, y como el padre de Timoteo no era cristiano, la situación en su casa no era la ideal (aunque no necesariamente terrible). Pero su madre y su abuela, o lo llevaron a Jesús, o lo afirmaron en la fe ¡Dios quiere usar a padres y abuelos para pasar un legado eterno a sus hijos y nietos! Cuando Pablo se fue de Listra, se llevó a Timoteo con él- y esto comenzó una relación de mentor-aprendiz que tocó a todo el mundo.

La frase: fe no fingida, podría ser traducida literalmente, “fe no hipócrita”; esto es, fe que no es una actuación. Era verdadera. Pareciera que Timoteo era un poco tímido, pero es verdad que él tenía una grande y pesada responsabilidad como supervisor de la obra de Dios en Éfeso en el área más grande. Había muchos cristianos en muchas congregaciones reuniéndose en toda la región. Timoteo tiene ya un tierno corazón de pastor para las ovejas; Pablo quiere desarrollar en él la valentía necesaria para dirigir y proteger realmente al rebaño. Si usted lee 1 y 2 de Timoteo, encontrará no menos de 25 diferentes lugares donde Pablo anima a Timoteo a ser valiente, a no huir de la confrontación, a levantarse cuando debe levantarse y a ser fuerte. Esto era algo que Timoteo, siendo la persona que era, ¡necesitaba escuchar! Algunos que aparentan ser valientes en realidad solo son unos fanfarrones; utilizan una agresiva actitud de “en tu cara” para cubrir mucho dolor e inseguridad.

Algunos esperan pasivamente a que Dios los use; ¡pero Dios está esperando a que aviven los dones que están dentro de ellos! El griego anazopureo traducido aquí por avivar, significa: ‘encender de nuevo’ o ‘mantener la llama con toda su intensidad. Dios usó la imposición de manos para dar dones espirituales a Timoteo. Esta no es la única manera en la que Dios da dones, pero es una forma común, y un medio que no debemos descuidar. Pablo ve la timidez que hay en Timoteo; Timoteo conoce el miedo que a veces siente. Dios quiere que Timoteo sepa que este miedo no viene del Señor; él necesitaba saber que no nos ha dado Dios espíritu de cobardía. Todos lidiamos con el miedo. El primer paso para tratar con estos temores es entender que ¡ellos no vienen de Dios! Para así poder decir, “¡No es Dios quien me hace sentir de esta manera! ¡Dios no me dio esto!”. Tal vez venga de tu personalidad, tal vez de una debilidad de la carne, o tal vez de un ataque demoniaco – pero no viene de Dios. El segundo paso para tratar con estos temores es entender lo que Dios nos ha dado: un espíritu de poder, de amor y de dominio propio. Estamos a salvo en sus manos. Dios nos ha dado dominio propio: La palabra griega usada aquí lleva la idea de una mente en calma, con autocontrol, en contraste con el pánico y la confusión que se apodera de nosotros cuando estamos en una situación que nos provoca miedo. Dios quiere que usted tome su poder, su amor, y su dominio propio y se sobreponga al miedo para ser usado por Él con todos dones que Él le ha dado.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.