Desde que inició esta sección, Pablo fue forzado a gloriarse más de lo que quiso delante de los corintios. Ahora Pablo casi se está disculpando, porque él prefería haber escrito acerca de Jesús. Si Pablo pensaba que su “gloria” era necia, entonces, ¿por qué lo hizo? No por su bien, sino por el bien de los corintios. Ellos no defendieron el carácter de Pablo ni su posición como apóstol delante de los grandes apóstoles, quienes criticaban y socavaban a Pablo. Pablo también podía hacer mención de las señales, prodigios y milagros que fueron hechas en medio de los corintios. Cada una era la evidencia de la posición apostólica de Pablo. Si Pablo es inferior en cualquier manera, es únicamente en cuanto a que se rehúsa a tomar el dinero de los corintios. Así, él sarcásticamente les pide su perdón: ¡Perdonadme este agravio! Esta es una agradable ironía, de la cual esta epístola está llena.

En su primera visita a Corinto, Pablo fundó la iglesia y se quedó por “un año y seis meses” entre los corintios. Su segunda visita fue corta, una visita dolorosa entre la escritura de las cartas de 1 Corintios y 2 Corintios. Ahora está preparado para ir por tercera vez. Pablo les hace saber a los corintios que va a visitarlos, y que, aunque reciba la colecta para los santos en Judea, no recibirá dinero por parte de ellos para su apoyo personal. Él continuará su práctica previa entre los corintios de sostenerse a sí mismo y no ser gravoso para ellos. Un ministro puede ser gravoso a la congregación al recibir apoyo cuando no es apropiado, o al recibir demasiado apoyo. Aquel que trabaja para la causa de Dios debe de ser apoyado por la causa de Dios; pero aquel que se engrandece a sí mismo, y que aumenta sus riquezas por medio del despojo de los fieles, debe de ser afligido. En el corazón de tal hombre, el amor al dinero debe tener su trono. En cuanto a su profesión espiritual, no es nada; él es un sepulcro emblanquecido, y una abominación delante de los ojos del Señor. Pablo únicamente es una sombra débil del Señor Jesús; y si estas cualidades se encuentran en su vida, es solamente porque se hallan completamente en la vida de Cristo Jesús, nuestro Señor.

Es como si Pablo estuviera diciendo: Ustedes, corintios, no son lo suficientemente maduros para apoyarme aún. Todavía son niños espirituales. Cuando crezcan más, pueden ser mis asociados en la obra y podrán apoyarme. Pero hasta entonces, tengo el agrado de apoyarme a mí mismo. Pablo no estaba resentido por la falta de apoyo de los corintios. Ciertamente, él lo podría haber apreciado, pero más por lo que se decía de ellos, que por lo que significaba para él. Para Pablo era un placer dar, por eso dijo: “con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por vuestras almas”.

Pablo está siendo sarcástico otra vez. Algunos entre los corintios acusaban a Pablo de ser astuto. Probablemente, pensaban de esta manera: “Seguro que Pablo no tomará ningún apoyo de dinero, pero nos engañará al llevarse la colecta que supuestamente debe ser para los cristianos en Jerusalén, y luego la pondrá en su propio bolsillo”. En respuesta a eso, Pablo, sarcásticamente, dijo: ¡Apuestas a que soy astuto! ¡Yo los prendí por engaño y los he burlado de una manera magnífica! Muchas personas suponen que las palabras: “soy astuto, os prendí por engaño”, son las palabras del apóstol, y no las de sus calumniadores y, por lo tanto, han concluido que es legal utilizar el engaño y la decepción, a fin de servir a un propósito bueno y religioso. Esta doctrina es abominable, y la mayoría de estas palabras son, evidentemente, de los detractores del apóstol, en contra de los cuales él defiende su conducta en los siguientes versículos. Pablo está preocupado de que su defensa delante de los corintios pueda ser tomada como una excusa. Pero Pablo no se está excusando; él no tiene nada de que excusarse. Pablo proclamó la verdad delante de Dios, no se excusó delante de los corintios. Todo lo que Pablo hacía con respecto a los corintios, lo hacía para su edificación en el Señor. Cada carta que escribió, cada visita que realizó, cada oración que hizo, tenía una meta: edificar a los corintios en Cristo Jesús. Su corazón era para con ellos, no para sí mismo.

Pablo está preocupado porque encontrará el mismo problema antiguo en medio de los corintios cuando los visite por tercera vez, y teme que aún siguieran sin arrepentirse. Planificando su próxima visita, Pablo advierte a los corintios. Si ellos no estaban en un estado agradable para Pablo (delante del Señor), encontrarían que él no estaría en un estado agradable para con ellos. Si los corintios estaban aún atorados en la manera de pensar del mundo, Pablo sería humillado en medio de ellos. Él tendría razones para pensar: “No debo de ser un buen apóstol, o un buen líder, porque estos corintios no me responden adecuadamente”. Esa no era toda la verdad, pero haría que Pablo se sintiera humillado.  Pablo nos revela la mente de un pastor verdadero y sincero, cuando dice que él verá los pecados de los demás con dolor. La ira de Pablo, y el llanto, no sería dirigido a aquellos que habían pecado. Más específicamente, sería dirigido a aquellos que antes han pecado, y no se han arrepentido. Pablo no pedía perfección; él, únicamente, pedía arrepentimiento.

Pastor Carlos Umaña Comunidad Cristiana Lifehouse.